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The Open 2019: Royal Portrush o la sede que amaron todos
Nueva columna de Juan Pablo Álvarez (@jpagolf)
Foto por: Getty Images

“Estamos en presencia de la edición con record de público después de Saint Andrews. The Open en Royal Portrush es todo un éxito”, dijo un directivo de alto rango de The R&A en la semana del último Major de la temporada. Fue todo perfecto en Irlanda del Norte y esa perfección se coronó con la victoria de un jugador local, Shane Lowry, quien enloqueció a los miles de fanáticos que rápidamente lo eligieron favorito tras el fallido Open de Rory McIlroy.

Una vez más, The R&A demostró por qué gobierna el golf en el todo el planeta (a excepción de EEUU y México): la organización de su evento insignia fue un verdadero lujo y la excelente presentación del campo de juego derivó en una lluvia de elogios de todos y cada uno de los jugadores. Incluso de aquellos que suelen ser duros a la hora de dar su opinión respecto de una cancha “Major” (Phil Mickelson, por ejemplo).

Claramente Shane Lowry no era el preferido de los irlandeses en la previa. Más allá de que les había dado un regalo inolvidable en mayo de 2009 cuando, aún como aficionado, se impuso en el Abierto de Irlanda del European Tour tras derrotar en playoff a Robert Rock en un final histórico que se definió en el tercer hoyo del desempate. Fue solo la tercera victoria de un amateur en la gira del Viejo Continente. Aquel domingo, Irlanda vibró al ritmo de un chico que nunca soñó con emular esa épica, pero en The Open.

Pocos recuerdan aquella dura derrota de Lowry en el US Open 2016 en Oakmont CC cuando tras firmar 65 en la tercera ronda arrancó el domingo en la punta con 4 golpes de ventaja sobre sus escoltas. Aguantó hasta el hoyo 12 y el mundo se le vino encima. Los 76 golpes lo dejaron con las manos vacías. “El golf siempre da revancha”, dijo sin ponerse colorado. Y tenía razón…

Fue una semana con altibajos para Joaquín Niemann en su primer The Open. Sabía que su juego arriba del green debería parecerse más al de las últimas semanas que al del resto del año, sin embargo, nunca le permitió embalarse más allá de ese cierre final el viernes con cuatro birdies en siete hoyos. Los nervios, la presión y, especialmente, la inexperiencia de jugar en este tipo de canchas, le jugaron una mala pasada el jueves cuando hizo 76 (+5). “Hay que acostumbrarse a condiciones y campos totalmente distintos”, dijo Joaco. Y lo hizo rápido porque el viernes cerró con 71 (par) y aunque no le alcanzó para el fin de semana, se llevó una buena sensación y un gran aprendizaje. Está claro que fue su primer The Open pero no el último. Toda esta experiencia será clave para Joaco, quien jugará el Wyndham Championship la semana que viene con la mente puesta en los playoffs de la FedexCup.

Mística, historia, tradición y excelencia. Palabras que se conjugan perfecto a la hora de describir este The Open que dejó a Royal Portrush como una de las mejores sedes de los últimos años, por lejos. Y allí, flameando en la elite del golf, una vez más, estuvo la bandera chilena de la mano de un Niemann que apeló a aquella frase de Lowry que citamos más arriba: “el golf siempre da revancha”. Y Joaco lo sabe.  

Fecha: 22 de julio, 2019
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