En el mundo del golf las estrellas son los jugadores que con su talento nos muestran que la magia también está presente en los diversos circuitos. Pero a lo largo de la historia de este deporte, desde un inicio, el camino del golfista no fue solitario; a su lado se encontraba un compañero que, pese a no realizar ningún golpe, poco a poco fue ganando mayor importancia, transformándose en pieza fundamental de los logros de los mejores jugadores.
Desde un inicio, cuando la práctica del golf aún era precaria e, incluso, prohibida, los únicos que jugaban eran personas de la realeza y aristócratas. Ellos siempre eran acompañados por alguien que le llevaba los implementos de juego. Pero aún no había nombre para el nuevo oficio.
En la década de 1560, cuando regresó de Francia la reina de Escocia, María Estuardo, que se enamoró del golf no sólo se convirtió en la primera golfista mujer, sino que también introdujo el término francés “Cadet”, que le otorgo a aquella persona que le llevara los palos en el campo.
Esto debido a que en el país galo, donde ella creció, los jóvenes “cadetes” militares se dedicaban a labores poco importantes, entre ellas cargar cosas a la reina. Con el tiempo, por el tipo de pronunciación de los escoceses, se transformó simplemente en la palabra “Caddie”.
El primer caddie conocido como tal en la historia fue Andrew Dickson, que cuando era un niño, según un registro escrito de 1681, llevó los palos para el duque de York en un match jugado en los campos de Leith.
Ya en 1730 el diccionario de Oxford incluyó, por primera vez una definición de la palabra caddie, que hacía referencia "al niño que porta los palos de golf". En realidad, era una fiel descripción de lo que era en esos tiempos, pues durante más de un siglo los caddies, ante la ausencia aún de bolsos, en el mayor de los casos solo llevaban los palos, que en esa época eran entre 4 y 7, en general amarrándolos para llevarlos en el brazo.
A veces, también se adelantaban para ver donde aterrizaba la pelota. De ahí nace el término “Forecaddie”, debido a los altísimos costos, tanto de palos como de las pelotas, por lo que la función del caddie era cuidarlos.

La llegada del siglo XVIII trajo consigo la profesionalización alrededor del golf, surgiendo los primeros fabricantes de palos y pelotas, cuya competencia e innovación rebajó el precio de los implementos para jugar al utilizar elementos más baratos, como la bola de gutapercha. Esto, sumado a la proliferación de campos donde practicar, hicieron accesible el golf para aquellos que habían sido alguna vez caddies, lo que masificó el deporte.
También la revolución en el diseño de campos de golf realizada por el viejo Tom Morris, en la segunda parte de ese siglo, provocó que se complejizaran las estrategias, surgiendo no sólo nuevos tipos de palos, lo cual hizo aumentar la cantidad utilizada en la cancha, sino que el inicio de la ampliación de las responsabilidades del caddie.
Es así como la catedral del golf de St. Andrews en 1864 crea las primeras reglas de disciplina del trabajo de un caddie. Esa misma década, nace el Abierto Británico y de los primeros ganadores la mayoría había trabajado de caddie, como el campeón Tom Morris (1861, 1862, 1864 y 1867), quien además era supervisor de los caddies de St. Andrews, entre ellos los ganadores Thomas Kidd Jr. (1873), Robert Martin (1876, 1885) y Willie Fernie (1893).
Con la llegada del siglo XX la nueva tecnología tanto en palos y pelotas, como la aparición de los bolsos de golf, se hizo menos pesada la carga física del caddie. Sin embargo, la expansión a los cinco continentes del deporte facilitó el nacimiento de los tours, como el Europeo y el PGA, aumentando no sólo las bolsas de ganancia, sino que la responsabilidad del caddie, que agregó nuevas labores como la de reconocer el course, detectar los obstáculos del recorrido, realizar las mediciones e informar sobre las condiciones atmosféricas para los días del torneo, la dirección del viento, humedad, etc… además de la tarea ya desarrollada a lo largo de los años del mantenimiento del equipamiento del jugador, ya sea la limpieza o la reparación si era necesario.
Por esto, la generación de complicidad y confianza que se debe tener con el caddie hace que la elección sea de vital importancia en el caso de los profesionales. Como ejemplo de buenas decisiones están las duplas doradas de Steve Williams y Tiger Woods, ganadores de 58 torneos (13 majors), y la de Jim “Bones” Mackay con Phil Mickelson, que juntos obtuvieron 42 triunfos (cinco majors).
Algunos famosos que trabajaron de jóvenes como caddie son: el “Rey” del golf Arnold Palmer, el actor Martin Sheen, el ex presidente de los Estados Unidos Bill Clinton, el comediante Bill Murray e, incluso, el revolucionario Che Guevara.
Hoy en día la popularidad y profesionalismo de la actividad han llevado a Austin Johnson, caddie y hermano de Dustin Johnson, y JP Fitzgerald, que le lleva los palos a Rory Mcllroy, a ganar aproximadamente cerca de dos millones de dólares al año. Sin embargo, en general un caddie del PGA tour, recibe entre 1.500 a 3.000 dólares por campeonato, sin contar si el golfista contratante gana el torneo.
Uno de los más grandes autores de libros motivacionales, Zig Ziglar, dijo alguna vez: "Puedes tener todo lo que quieras en la vida, si tan sólo ayudas a otras personas a conseguir lo que desean". Quizás sin quererlo haya hecho la mejor descripción de la labor del caddie, la cual evolucionó de simplemente cargar palos a ser un pilar del golfista, tratando de despejarle el camino de problemas, para que él sólo deba concentrarse en realizar su mejor golpe.