Si bien es cierto que la Presidents Cup nació ya eclipsada por la historia, la tradición y el peso propio de la Ryder Cup, es un formato atractivo para el público, para los jugadores y para todo el show televisivo que hace posible el negocio de un evento millonario. Los protagonistas están más relajados que en los torneos del PGA TOUR y habitualmente el espectáculo dentro de la cancha es algo más distendido y la afición juega un rol más importante apoyando a uno u otro equipo. No es la Ryder, es cierto, pero tiene varias cosas en común.
En este escenario plagado de figuras mundiales con Tiger Woods a la cabeza (como capitán y jugador del equipo de Estados Unidos), aparece la imagen de Joaquín Niemann, el primer representante chileno en la historia de este campeonato que arrancó allá por el año 1994 y que le permitió a los “Internacionales” tener su mano a mano contra Estados Unidos.
Es realmente histórico lo que sucederá en Royal Melbourne esta semana. Y emotivo, claro está. Un chico de apenas 21 años que hace sólo 20 meses daba el salto al profesionalismo tras llegar a lo más alto como jugador amateur (número 1 del mundo y campeón del LAAC), forma parte de una competencia bianual bajo las órdenes de Ernie Els, quizás uno de los swings de golf más perfectos de todos los tiempos. O al menos, de los más vistosos y envidiables. El sudafricano levantó el teléfono y le confirmó a Joaco que lo quería en su equipo. ¿Entienden eso? Ernie Els llamó a ese niño nacido en Talagante y que ya ostenta un título en el PGA TOUR, para jugar la Presidents Cup contra el poder estadounidense que tiene a Tiger en doble rol de jugador y capitán.
Hemos dedicado en este espacio algunas líneas respecto de la presencia de Niemann en la Presidents y en Majors, allí donde están aquellos que VIPs del golf mundial. Y desde acá tratamos de alentar el disfrute de ver a uno de los nuestros ahí, codo a codo con los grandes. Porque estoy convencido que no es momento de analizar resultados, frías estadísticas (que además le dan superávit), cortes superados, posiciones o puntos ganados. Creo que debemos sentarnos frente al televisor (o caminar a su lado aquellos que tengan la fortuna de estar en Australia alentándolo) y pensar en el recorrido hecho por este chico para llegar ahí. El sacrificio propio y el de su familia, la fortaleza para sobreponerse a esas dudas que suelen aparecer en el camino, el tiempo de entrenamiento técnico y mental, la comparación con la preparación que tuvieron aquellos contra los que está compitiendo y su mente. Sí, esa mente de la que tanto escribimos pero que es el motor de Joaquín Niemann.
No es importante, créanme, cuántos puntos aporta para el Equipo Internacional. Ni cuántos partidos disputa ni siquiera el resultado final. Porque como escribí en alguna oportunidad, él ya ganó. Y ganamos todos los que disfrutamos de este chico. El resto, a los que les cuesta ver más allá del resultado, les deseo mucha suerte y que festejen el domingo. Nosotros ya estamos brindando. Salud!