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Las Viudas de Tiger
Nueva columna de Juan Pablo Álvarez (@jpagolf)
Foto por: Getty Images

Ya hemos hablado en reiteradas oportunidades los múltiples beneficios que la victoria de Tiger en el último Masters le dejó al planeta golf. A todos los que de alguna u otra manera formamos parte de esta industria. Incluso al aficionado que sólo mira el deporte por televisión. Lo que nunca comentamos en este espacio es el perjuicio que nos generó. Uno muy difícil de digerir: la abulia que provoca un Major sin Woods el fin de semana. Sí, es cierto, el golf existe cientos de años antes de que el mejor jugador de todos los tiempos naciera. Y, claro está, seguirá existiendo por los siglos de los siglos, afortunadamente.

Pero mientras la leyenda viviente de este deporte siga activa y su físico se lo permita, es muy fácil aburrirse siguiendo torneos de golf por televisión. Aunque sea un Major, no importa. “Me vine a jugar, la verdad es que este chico Koepka no me mueve la aguja”, me dijo un ferviente seguidor de Tiger y asiduo televidente de cada Major. Y no fue el único. Los ratings de TV estuvieron muy por debajo del Masters e incluso del último evento de los playoffs de la FedEx Cup 2018, donde casualmente (o no), el ganador de ambos torneos fue TW.

 “Ustedes porque son las ´Viudas de Tiger´, no disfrutan del golf sino de un solo jugador”, dijo alguien que rápidamente se acomodó en el sillón del club house frente al televisor dispuesto a ver la ronda final del PGA Championship. Nadie lo escuchó. Al rato, el televisor quedó huérfano y ya nadie vitoreaba las andanzas de Brooks Koepka en Bethpage Black. Es que al flamante número uno del mundo no le sobra carisma y tampoco a su rival y ¿amigo? Dustin Johnson.

Poco les importa eso de “transmitir” algo más que potencia y un golf soberbio. Son como son y con eso les alcanza para dominar el deporte. Nobleza obliga, lo de Koepka es superlativo. Los números lo avalan: se convirtió en el primer jugador en ganar el US Open y el PGA Championship de manera consecutiva, además de ganar 4 de los últimos 8 Majors, algo que sólo pudieron conseguir Ben Hogan, Jack Nicklaus y… sí, Tiger.

Insisto, lo de Koepka es extraordinario desde las frías estadísticas. En las dos primeras rondas destrozó al monstruo de Bethpage Black y se burló en la cara de aquel famoso cartel que anuncia la extrema dificultad del campo de Farmingdale, NY. Los 128 golpes (63/65) son record para un Major y llegó al sábado con 7 de diferencia y así arrancó también el domingo. El viento, los nervios (no se le notaron en su lenguaje corporal), el ataque de DJ que jugado por jugado arriesgó y casi le sale, y la presión que genera cerrar un torneo (mucho más un Major), le pusieron algo de drama a un final que quizás entusiasmó por un rato. Pero no mucho más. Pasó un PGA Championship que estoy seguro no quedará en la memoria de nadie y esto es culpa de Tiger, claro. Fue él quien subió la vara hasta una altura inimaginable. Esta vez su físico no lo ayudó y su mente pareció haberse quedado algún tiempo más en Augusta National. Haremos fuerza desde acá para que la traiga de regreso y la lleve a Pebble Beach para el US Open. El mundo del golf y las ´Viudas de Tiger´, lo necesitamos.

Fecha: 20 de mayo, 2019
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