La llanura de Nullarbor, en Australia, que es atravesada por la interminable autopista de Eyre, es testigo del campo de golf más largo del mundo. Con una extensión de 1.365 kilómetros, cruza dos estados (Australia occidental y del Sur), posee dos zonas horarias y toma al menos cinco días completar su recorrido, luego del cual se recibe un certificado que acredita este logro.
¿Cómo es esto posible? Primero hay que explicar su origen. En 2004, Bob Bongiorno, gerente de Balladonia Roadhouse Hotel, y Alf Caputo, encargado de Turismo de la zona, se juntaron a discutir de dos problemas: Cómo hacer para que la “larga y solitaria” carretera Eyre (1.675 km), con un árido y rojizo paisaje, sin arboles ni montañas, fuera más atractiva para los visitantes. Esta monótona vista también gatillaba que los conductores aceleraran sin descaso, provocando un sin número de accidentes.
Mientras tres botellas vacías de vino adornaban la mesa, una loca idea surgió como solución: crear el campo de golf más largo del mundo, cubriendo gran parte de la autopista para así incentivar a las visitas a quedarse o al menos detenerse algunas horas.

La particularidad del Nullbaror Links, cancha par 72, al contrario de lo que pudiera pensarse en un primer análisis, no es el tamaño de cada hoyo, pues son de medida estándar, sino que la separación que hay entre cada uno de ellos.

La idea era que cada ciudad en torno a la carretera tuviera al menos una bandera. Por esto la media de distancia entre hoyos es de 66 kilómetros, con dos de ellos situados a casi 200 kilómetros de distancia.
Los diseñadores repartieron siete hoyos en cinco campos ya existentes y los restantes 11 fueron creados en paradas al borde de la carretera. Finalmente, en 2009 la loca idea se hizo realidad.

Nullarbor Links comienza y termina, dependiendo de la dirección en que viajas en la autopista, en la ciudad minera de oro de Kalgoorlie, en Australia Occidental, o en la ciudad costera de Ceduna, Australia del Sur. Nombres que recuerdan las historias, características y leyendas de la zona que te harán conocer sucesos y anécdotas de la región: como la caída de un satélite de la NASA, el caballo que encontró oro, la negación para habitar allí o simplemente recordar las 90 millas de camino recto de Eyre.
A lo largo del campo podemos encontrar fairways verdes, de tierra e incluso en algunos casos se entrega un pedazo de alfombra para realizar los golpes, ya que no se ha querido transformar el entorno. Lo mismo sucede con las salidas y los greens, pueden ser naturales, artificiales o de arena.

Todo esto es adornado por animales nativos como los canguros o los wombats que, junto a otras especies, alegran y animan la caminata.
El desafío, se inicia con la tarjeta de salida, que cuesta unos 40.000 pesos chilenos, pudiendo ocupar tus propios palos o alquilarlos ($3.000 c/u). Tu tarjeta debe ser timbrada al finalizar cada hoyo y, al concluir el total del recorrido, se entrega un certificado que te permitirá presumir que completaste “El campo de golf más largo del mundo”.
Una brillante y loca idea que nació alrededor de una mesa y que hoy es realidad, cumpliendo el objetivo de aumentar el turismo y también disminuyendo los accidentes, pero, sobre todo, convirtiéndose rápidamente en su corta vida en parte de la lista de campos que todo golfista en el planeta desea visitar.