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Ben Hogan, su hierro 1 y el mayor regreso en la historia del golf
Hoy se celebra el natalicio de uno de los más grandes golfistas de todos los tiempos, quien marcó hitos con sus triunfos, como el llamado “Milagro de Merion”.

En 1983, un antiguo e histórico hierro 1 pasó de la mano del coleccionista Bob Farino a las del jugador profesional Lanny Wadkins, quien pertenecía al staff de golfistas de Ben Hogan, con la única misión de hacer que su jefe lo revisará.

Pero esta increíble historia comenzaba tres décadas atrás, cuando en 1950 el US Open fue testigo de -tal vez- el mayor regreso en la historia del golf, al que se recuerda como el “Milagro de Merion”.

Hogan, que se hizo profesional a los 17 años, explotó sólo después de regresar de la II Guerra Mundial, donde participó como piloto de la Fuerza Aérea entre 1943 a 1944.

Desde 1945 hasta 1949 ganó 37 torneos (incluyendo tres majors). Sin embargo, su carrera pudo terminar anticipadamente en 1949.

Ben, luego de perder el Abierto de Phoenix en desempate, junto a su esposa Valerie debía recorrer 800 kilómetros para llegar a su siguiente torneo. Lamentablemente, una niebla comenzó a dificultar la visión en la ruta y, pese a bajar la velocidad, un bus se cruzó en su vía e impacto el Cadillac que manejaba. Hogan se lanzó al costado de su esposa. Este instinto le salvo la vida no sólo a su mujer, que no sufrió mayores daños, sino a él mismo, pues el lado del chofer absorbió todo el impacto.

Una vez en el hospital el parte médico señalaba que tenía doble fractura de pelvis, una clavícula rota, fractura del tobillo izquierdo, dos costillas astilladas, múltiples coágulos y otras complicaciones que acabarían forzando a cerrar la vena cava.

El doctor afirmaba que volvería a caminar, pero los dolores serían insoportables si lo hacía en largos periodos, por lo que no podría volver a jugar golf. El lapidario diagnóstico, parecía no influir en el ex aviador; “les aseguro una cosa: volveré a tener un swing”, afirmó el poseedor del considerado “swing perfecto”.

La recuperación se basó en su mayoría en caminatas. Poco a poco comenzó a alargar los trayectos y así 16 meses después del accidente, de manera impensada y superando todos los obstáculos, lograba ganar en desempate el US Open contra Lloyd Mangrum y George Fazio.

Sin embargo, la mayor parte del milagro se gestó el día anterior al playoff. Por aquellos años todo se terminaba con 36 hoyos el día sábado. Lo cual, sumado al calor reinante en Merion, era una valla muy dura de pasar para Hogan, quien antes de cada ronda se sumergía durante una hora en un baño caliente lleno de sales. Después de eso, envolvía cada pierna en vendajes (lo que reducía la hinchazón) y luego tomaba Aspirina para aliviar el dolor. Pero jugar dos rondas en un día era mucho desgaste para su cuerpo.

El dolor y la fatiga aparecieron durante toda la cuarta ronda. En el hoyo 12, luego de pegar su salida, perdió el equilibrio y tuvo que apoyarse en su amigo Harry Radix, que estaba al borde del tee "¡Dios mío! No creo que pueda terminar", le comentó.

Salvó el par ese hoyo, pero le dijo al caddie que no podía continuar, que llevará los palos al clubhouse. Éste se negó: “No señor Hogan. No trabajo para los que se rinden. Lo veo en el próximo tee", lo desafió.

Aguantándose los dolores, finalmente llegó al medio del fairway con su salida en el largo par 4 del hoyo 18 y sabía que con par jugaba el desempate al día siguiente. Para sorpresa de todos decidió ocupar el hierro 1 para su segundo golpe, un palo muy difícil de controlar. Lee Treviño lo graficaba así: “Para evitar que te impacte un rayo (fue herido por uno en 1975) hay que pararse en medio del fairway levantando uno de esos, ya que ni Dios puede golpear un hierro 1".

Sin embargo, el tiro de Hogan fue perfecto y quedó inmortalizado por el fotógrafo Hy Peskin en una de las imágenes más icónicas del golf y considerada el emblema del “Milagro de Merion”. Lo único que lamentó Ben esa semana fue que le robaron ese palo de su bolsa.

Así como anunciamos al comienzo, en 1983 Wadkins hacía llegar el hierro 1 a Hogan quien luego de tomarle el peso, verle las marcas y revisarlo, confirmó que aquel compañero, después de 33 años, estaba en sus manos nuevamente “es como ver a un viejo amigo perdido regresar, muchas gracias”, le dijo a su fan, Bob Farino, quien rescató ese tesoro.

Esta leyenda del golf luego de 1950, por sus problemas físicos, no jugó más de cinco torneos por año. Pero, aun así, logró 64 triunfos, nueve majors entre 1946 y 1953, también logró cuatro segundos puestos en el Masters de Augusta, dos en el Abierto de los Estados Unidos, 25 Top 5 y 40 Top Ten en 58 torneos mayores disputados. Pasó 293 cortes en 300 torneos durante su carrera y fue top ten en 229 de ellos.

Por todo esto, Ben Hogan, que nació un día como hoy (13 de agosto de 1912), en Texas, es considerado uno de los mejores de la historia, al nivel de Palmer, Nicklaus y Tiger.

VIDEO DEL PLAYOFF DEL US OPEN 1950

VIDEO DEL SWING PERFECTO DE BEN HOGAN

Fecha: 13 de agosto, 2020
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